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La comunicación no violenta hace parte de las herramientas que nos permiten disfrutar de unas relaciones sanas, basadas en una comunicación asertiva y empática. Debemos entonces integrar a nuestra vida y a nuestro actuar diario la no violencia como eje central, y de ninguna manera significa guardar silencio frente a lo que piensas, ocultar tus reales sentimientos ni evitar controversias cuando piensas diferente a los demás, significa que puedes hablar y expresarte desde la compasión; ya que el silencio cuando no es necesario solo produce dolor y sufrimiento para quien lo guarda, siempre ten en cuenta los filtros que deben pasar tus palabras antes de decirlas: 1. Es verdad lo que voy a decir? 2. Es necesario que lo diga? 3. Con lo que voy a decir voy a ofender a alguien? Si tus palabras pasan estos tres filtros, puedes sentir que tu comunicación es asertiva y sentir que te estás expresando desde el amor incondicional hacia los demás. Existen 4 pasos principales para tener una comunicación no violenta que nos permiten transmitir al interlocutor en el momento que hay emociones que pueden dañar o eliminar la verdadera esencia del mensaje:
Es muy importante saber cómo hacemos nuestras peticiones o sugerencias a los demás, la forma de comunicación debe expresarse siempre en positivo en vez de negativo, describir lo que nos gustaría que se cambiara sin criticar, evitar la reactividad y expresarnos desde la compasión y el amor. Son cuatro pasos los cuales están basados en la comunicación no violenta propuesta por Marshall Rosenberg el cual es mediador, educador y terapeuta de larga trayectoria, enmarcadas también en muchas personas que asumieron la comunicación no violenta como principio para su vida tales como: Nelson Mandela, Mahatma Gandhi los cuales nos enseñan y nos siguen enseñando así no estén físicamente con nosotros, como a través de la no violencia podemos alcanzar la paz y sentir la compasión y el amor hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Claudia Palacios I.
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